La comunicación no es solo lo que dices… es lo que eres cuando lo dices.
- Elena Touché

- 11 nov
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 19 nov
Comunicamos con la voz, pero también con el cuerpo, con la mirada, con nuestra energía, con el perfume que elegimos, con la forma en la que estrechamos una mano.
Comunicamos con los colores que vestimos, con la textura de la ropa, con la estructura (o falta de ella) de nuestras prendas.
Todo comunica. Absolutamente todo.
Y esa comunicación tiene el poder de conectar… o desconectar.
Lo curioso —y lo confieso— es que muchas veces buscamos conectar con otros y, en ese intento, nos desconectamos de nosotros mismas.

Por años no entendía por qué ciertos colores o texturas me hacían sentir pequeña.
El rosa pastel, por ejemplo, me hacía sentir débil e insegura. La ropa sin estructura también disminuía mi fuerza interna y mi presencia.
Y yo, que estudié Diseño de Modas, Ciencias de la Comunicación, una Maestría en Consultoría en Imagen Personal y Empresarial…
yo, que ejercí como consultora de imagen y luego como comunicóloga…tardé años en comprender el verdadero poder de la comunicación.
Hasta que me detuve. Tomé un año sabático para estudiar algo que nadie nos enseña en la universidad: el autoconcepto, la autopercepción y la autoimagen.
Leí a Jung, Carl Rogers, a Berger…No soy psicóloga y no pretendo serlo. Pero sí soy una apasionada del comportamiento humano (quizá por eso amo tanto la comunicación).
Después de ese año, entendí algo que transformó mi vida y mi carrera:
La imagen personal no es poderosa si no está enraizada en quién eres.

No sirve de nada vestirnos “correctamente” si por dentro estamos desconectadas de nuestro valor.
Primero es la introspección, luego la coherencia, después… la imagen florece con fuerza.
Porque cuando tu interior tiene claridad, tu presencia deja de “acompañarte”…y empieza a anunciarte.
La comunicación no es solo lo que dices.







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